Por Nicaragua
El gobierno de Nicaragua profundiza su política de violación sistemática de los Derechos Humanos. A la brutal represión del año 2018, que dejó 400 nicaragüenses muertos y miles de heridos, se sumó luego la proscripción, el arresto y la condena de cárcel para los principales dirigentes opositores, la celebración de elecciones amañadas, la persecución a los medios de comunicación, las iglesias y las organizaciones sociales. En estos días, de forma ilegal, unos 300 ciudadanos fueron despojados por el régimen de su nacionalidad y convertidos en apátridas. Muchos de ellos fueron desterrados. A todos les fueron confiscadas sus propiedades.
La espiral represiva del gobierno de Daniel Ortega no parece tener límites. Debemos solidarizarnos con el pueblo de ese país de manera urgente y con firmeza. Es necesaria la más amplia unión de todas las personas decentes de este mundo, para expresar la condena al terrorismo de Estado en Nicaragua y contribuir a frenar un proceso de degradación que ha precipitado a la patria de Sandino y Rubén Darío en un abismo de violencia y represión.
Entre todas y todos, digamos no a la dictadura en Nicaragua.
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